Hasta que punto llegaré, si hoy, necesito de los recordatorios del celular para acordarme de las cosas, como por ejemplo, turnos con algún médico, llamar a fulano o mengano, prepararle la merienda a F, no olvidar llevar tal cosa antes de salir al trabajo, tomar el antibiótico, comprar tal otra... No sé como haría sin él, soy tan colgada que las agendas no me sirven, pasa el día y olvido abrirlas, en serio, parece tonto, pero así es. Me pregunto cómo será el día que envejezca y ya no entienda los nuevos celulares, ¿Quién me recordará las cosas? En realidad, pienso, se vuelve a como uno era, antes no existían los celulares y no los necesitaba, pero en aquella época tampoco tenía tantas responsabilidades y calculo que en la vejez, no tendré más que regar las plantas o cocinar algún puchero... (¿Cómo se cocina el puchero?) Ahí será el momento en el cual recuperaré mi libertad en cuanto horarios y rutinas. ¡Cómo me mato todos los días pensando en encontrar algún modo de que...
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